Museo digital · Patrimonio hidráulico

El agua en Teruel: referencias históricas

Una experiencia visual sobre la escasez de agua, el oficio de los aguadores, las infraestructuras medievales y la gran transformación hidráulica del siglo XVI.

Julio Martínez Beltrán

Explora la historia del agua en Teruel

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Emplazamiento elevadoLa ciudad se asentó sobre una plataforma situada unos cuarenta metros por encima del cauce del Turia.
Red medievalFuentes, aljibes y pozos permitieron atender usos domésticos, ganaderos, artesanales e institucionales.
1374Pedro IV ordenó reforzar el abastecimiento mediante nuevos depósitos urbanos en la Plaza Mayor.
1537Pierres Vedel inició el Acueducto de los Arcos para conducir las aguas de la Peña del Macho.
Referencias históricas

El agua en la ciudad de Teruel

La cuestión del abastecimiento de agua ha ocupado un lugar destacado en los estudios dedicados a la configuración urbana de la Teruel medieval. Desde su fundación, la ciudad hubo de hacer frente a importantes limitaciones derivadas de su emplazamiento topográfico.

Recreación de la ciudad medieval de Teruel con referencias numeradas
Recreación de la ciudad medieval de Teruel, con referencias a puertas, parroquias, plazas, torres y espacios urbanos históricos.
Listado de referencias históricas de la ciudad medieval de Teruel
Listado completo de referencias del plano: Puerta Zaragoza, Carnicerías Altas, Torre Lombardera, parroquias, portales, plazas, aljibes, hospitales, torres y otros hitos urbanos.
Introducción

Una ciudad cercana al río, pero difícil de abastecer

Aunque el núcleo urbano se encontraba próximo al río Turia, la ubicación de la población sobre una plataforma elevada, a unos cuarenta metros sobre el cauce, dificultaba el acceso directo a este recurso. A ello se añadía la ausencia de manantiales en el interior del recinto amurallado y las dificultades técnicas que suponía la extracción de agua subterránea debido a la profundidad del nivel freático.

Las fuentes documentales conservadas permiten constatar la existencia de diversas soluciones destinadas a paliar estas carencias. Entre ellas destaca la presencia de un pozo en el barrio de la Morería, situado junto a la mezquita que ocupaba el espacio de la actual iglesia de San Martín. La referencia a esta infraestructura resulta especialmente significativa, ya que pone de manifiesto la necesidad de desarrollar mecanismos específicos de abastecimiento en una ciudad cuyas condiciones geográficas condicionaron de manera decisiva la gestión de los recursos hídricos.

Siglos XIII–XIV

Teruel en los siglos XIII y XIV

La gestión de los recursos hídricos constituyó uno de los principales desafíos para la ciudad de Teruel a lo largo de la Edad Media. Las particulares condiciones topográficas de su emplazamiento, asentada sobre una elevada plataforma rocosa y carente de manantiales abundantes en el interior de su recinto urbano, obligaron a desarrollar una compleja red de infraestructuras destinadas a garantizar el abastecimiento de agua a la población. Fuentes, aljibes y pozos configuraron un sistema hidráulico que permitió atender las necesidades domésticas, ganaderas, artesanales e institucionales de una ciudad en constante crecimiento.

Las fuentes documentales permiten reconstruir, al menos parcialmente, esta red de abastecimiento. En el Arrabal, núcleo extramuros estrechamente vinculado a las actividades productivas y comerciales de la ciudad, destacaban dos puntos fundamentales de suministro. La Fuentebuena proporcionaba agua para el consumo cotidiano de sus habitantes, mientras que la Fuentemala estaba destinada principalmente al abrevado de animales y a determinados usos artesanales, especialmente los relacionados con la actividad alfarera. Esta diferenciación funcional refleja una gestión racional de los recursos disponibles y la adaptación de las infraestructuras a las necesidades específicas de cada sector urbano.

Plano de fuentes, aljibes y pozos de Teruel medieval
Plano de la red hidráulica histórica: fuentes en rojo, aljibes en verde y pozos en azul.
Fuente

Fuentebuena

Abastecía de agua al barrio del Arrabal y proporcionaba suministro para el consumo cotidiano de sus habitantes.

Fuente

Fuentemala

Situada en el barrio del Arrabal, se utilizaba como abrevadero y para determinados fines artesanales, especialmente los relacionados con la actividad alfarera.

Fuente

Calle Juan Pérez

Documentada entre los siglos XII y XIII, abastecía a los vecinos del entorno de la Plaza Mayor y a instituciones relevantes como el Concejo y el Obispado.

Fuente

Plaza que sube a San Andrés

Suministraba agua al sector nororiental de la ciudad mediante el brazal conocido como agua de Muza y contribuía al abastecimiento de las Carnicerías Bajas.

Fuente

Plaza de San Juan

Situada junto al palacio de los Sánchez Muñoz, abastecía al barrio, a hospitales próximos, corrales y animales de los grupos privilegiados del sector.

Fuente

Santa María

Documentada desde el siglo XII y vinculada a uno de los ámbitos más representativos del núcleo urbano medieval.

La red hidráulica se completaba con otras surgencias y puntos de abastecimiento reflejados en la documentación histórica: Martín Ribera, San Blas, Los Codoñales y Peña del Macho. Posteriormente destacó la fuente del Torico, instalada tras la construcción del acueducto de Pierres Vedel en el siglo XVI entre la calle de Santa María y la Pescadería. Su traslado a la ubicación actual, en 1858, muestra las transformaciones urbanas de la ciudad y la adaptación de los espacios públicos a nuevas necesidades de circulación.

Almacenamiento

Aljibes urbanos

Entre las infraestructuras destinadas al almacenamiento de agua ocuparon un lugar destacado los aljibes. El crecimiento demográfico y las crecientes necesidades de abastecimiento llevaron al rey Pedro IV a ordenar en 1374 la construcción de nuevos depósitos destinados a reforzar el suministro urbano.

Aljibe

Somero o Iusano

Emplazado en la Plaza Mayor, frente a la calle de Santa María.

Aljibe

Fondonero

Localizado en la parte más baja de la Plaza Mayor.

Planificación hidráulica

Cañerones de piedra

Ambos aljibes estaban conectados mediante cañerones de piedra, evidencia de una planificación orientada a optimizar la captación, almacenamiento y distribución del agua.

La documentación también permite plantear la posible existencia de un aljibe medieval en el entorno de la actual Plaza del Mesón de la Comunidad. Las continuas referencias a una Fontana situada en la denominada Plazuela de la Comunidad, documentadas hasta el siglo XVIII, sugieren la pervivencia de una infraestructura hidráulica de origen medieval en este enclave.

Captación subterránea

Pozos y captación subterránea

Junto a las fuentes y aljibes, los pozos desempeñaron una función complementaria dentro del sistema de abastecimiento urbano.

Finales del siglo XIIPozo de San Andrés o de la Franquería
Sector septentrionalPozo de las Carnicerías Altas
Barrio de la MoreríaPozo junto a la antigua mezquita

Desde finales del siglo XII está documentada la existencia de un pozo de aproximadamente nueve metros de profundidad en la confluencia de la antigua calle de San Andrés o de la Franquería con la calle de los Muñoces, actual Tomás Nougués. Su finalidad parece haber estado relacionada con la recogida de las aguas procedentes de las zonas más elevadas de los barrios de San Andrés y San Esteban.

Otro pozo fue construido en el sector septentrional de la ciudad, entre la Puerta de Zaragoza y la Torre Lombardera, para atender las necesidades de las Carnicerías Altas situadas junto al tramo occidental de la muralla. La importancia de esta infraestructura queda reflejada en la intervención directa del Concejo, que ordenó su clausura en 1419.

La documentación también apunta a la existencia de un pozo en el barrio de la Morería, probablemente situado junto a la mezquita que ocupaba el espacio donde posteriormente se levantaría la iglesia de San Martín. Su localización resulta especialmente significativa, ya que evidencia la preocupación por garantizar el acceso al agua en uno de los barrios más dinámicos de la ciudad medieval y pone de manifiesto la estrecha relación entre las infraestructuras hidráulicas y la organización de los distintos espacios urbanos.

En conjunto, el estudio de las fuentes, aljibes y pozos de la Teruel medieval permite comprender la importancia que tuvo la gestión del agua en el desarrollo de la ciudad. Estas infraestructuras no solo garantizaron el abastecimiento de una población en crecimiento, sino que condicionaron la configuración del espacio urbano, el funcionamiento de determinadas actividades económicas y la vida cotidiana de sus habitantes. Su análisis revela, además, la capacidad de adaptación de la sociedad turolense frente a las limitaciones impuestas por el medio físico y constituye un testimonio fundamental para comprender la evolución histórica de la ciudad y de sus sistemas de aprovechamiento hidráulico.

Siglos XV–XVI

Red de aguas: la gran transformación del Acueducto de los Arcos

Fotografía histórica del Acueducto de los Arcos de Teruel
Fotografía histórica del Acueducto de los Arcos, una de las obras de ingeniería más relevantes del patrimonio hidráulico turolense.

La solución definitiva a los problemas de abastecimiento que habían condicionado el desarrollo de Teruel desde su fundación llegó durante el siglo XVI con la construcción del Acueducto de los Arcos, una de las obras de ingeniería más relevantes de la ciudad y uno de los principales hitos de su patrimonio hidráulico. Proyectado por el arquitecto e ingeniero francés Pierres Vedel, el acueducto comenzó a construirse en 1537 con el objetivo de conducir hasta el núcleo urbano las aguas procedentes de la Peña del Macho, situada aproximadamente a media legua de distancia.

La magnitud de la obra exigió la perforación de una mina en el manantial de origen y la construcción de una compleja infraestructura capaz de salvar los accidentes del terreno. Para ello se levantó un sistema de conducción sustentado por más de ciento cuarenta arcos de pequeño tamaño, que permitieron atravesar los barrancos existentes entre el punto de captación y la ciudad. El coste de la empresa, cifrado en 50.000 sueldos, pone de manifiesto tanto la envergadura técnica del proyecto como la importancia estratégica que las autoridades municipales otorgaron a la garantía del suministro de agua.

1537Inicio de la construcción del acueducto por Pierres Vedel.
Peña del MachoOrigen de las aguas conducidas hasta el núcleo urbano.
+140 arcosSistema de conducción para atravesar los barrancos del trazado.
50.000 sueldosCoste de una empresa de gran envergadura técnica y estratégica.

Al llegar a Teruel, la conducción adquiría una configuración monumental mediante una estructura formada por dos cuerpos superpuestos de arcadas que permitían salvar el desnivel existente sobre el Arrabal. La singularidad de esta solución arquitectónica radica en la integración de las funciones de puente y acueducto en una misma construcción. La galería que atraviesa la arcada superior albergaba el canal de conducción de agua, convirtiendo al conjunto en una destacada muestra de la ingeniería hidráulica renacentista aplicada al ámbito urbano.

Edad Moderna y Contemporánea

Nace una red moderna de fuentes públicas

La entrada en funcionamiento del acueducto transformó profundamente el sistema de abastecimiento de la ciudad. La disponibilidad de un caudal más regular y abundante favoreció la instalación de nuevas fuentes públicas destinadas a mejorar la distribución del agua entre la población.

La primera fuente pública de la Plaza Mayor

En este contexto se construyó en 1558 la primera fuente pública de la Plaza Mayor, situada inicialmente entre la calle de Santa María y la Pescadería, sustituyendo los aljibes de 1374. La taza era más grande que la actual y estaba decorada con cabezas de toro que arrojaban agua, coronado por un toro de bronce decorado con una estrella entre las astas. Esta fuente constituyó un elemento fundamental en la reorganización de los espacios urbanos vinculados al abastecimiento y al uso cotidiano del agua.

La mejora del suministro derivada de la construcción del acueducto permitió igualmente la instalación o consolidación de otras fuentes públicas repartidas por distintos sectores de la ciudad. Entre ellas destacan las de San Miguel, el Fosal, San Salvador, San Andrés, San Juan, Santa María y Santiago, que contribuyeron a extender el acceso al agua a los diferentes barrios y espacios de actividad urbana.

San MiguelEl FosalSan SalvadorSan AndrésSan JuanSanta MaríaSantiago

La creación de esta red de distribución marcó el inicio de una nueva etapa en la historia hidráulica de Teruel, caracterizada por una mayor capacidad de abastecimiento y por la progresiva modernización de las infraestructuras destinadas a garantizar un recurso esencial para el desarrollo de la vida urbana.

La construcción del Acueducto de los Arcos supuso, por tanto, la culminación de un largo proceso de adaptación a las limitaciones impuestas por el emplazamiento geográfico de la ciudad. Si durante la Edad Media el abastecimiento había dependido de una combinación de fuentes, pozos y aljibes dispersos por el entramado urbano, la llegada de las aguas de la Peña del Macho permitió articular un sistema más eficiente y estable, capaz de responder a las necesidades de una población en crecimiento y de consolidar el desarrollo urbano de Teruel durante la Edad Moderna.

Conclusiones

Un legado hidráulico que explica la ciudad

La evolución de las infraestructuras hidráulicas de Teruel demuestra la capacidad de adaptación de la ciudad frente a las limitaciones de su emplazamiento. Fuentes, aljibes, pozos y, finalmente, el Acueducto de los Arcos configuraron un sistema que permitió el crecimiento urbano y económico.

Bibliografía

Muñoz Garrido, Vidal. Teruel Medieval. Ayuntamiento de Teruel, 2003.